Continuamos con el experimento de A CUATRO MANOS. Marianna y yo escribimos cada quien nuestra reseña, ahora de AMANTES del gran James Gray. Igualmente los invitamos a darnos su opinión!MARIANNAEn algún momento, no recuerdo cuando, la distancia entre Two lovers (Amantes) y Yo, se mermó de tal forma, que la placentera e igualmente incómoda sensación de atestiguar lo no debido se instaló en mi butaca durante casi dos horas.
El comienzo de la cinta, a pesar de que afina el primer bemol de la historia, afortunadamente no es el cordón umbilical de una tragedia sin fin. Leonard Kraditor (Joaquin Phoenix) en su apresurado intento suicida pronto se arrepiente y brota del agua empapado de frío y desconsuelo para retornar vivo e infeliz al departamento de sus padres en Brooklyn. Es evidente que la separación con su prometida (a quien solo llegamos a ver en una foto y la razón por la cual retornó a su cuarto de infancia) marca el límite entre la vida y la muerte de Leonard.
Es indudable que el amor es su mayor apuesta y es por eso que pronto sentimos la tierra estremecerse cuando sus ojos descubren a Michelle (Gwyneth Paltrow) en el amarillento pasillo del edificio que sin antes saberlo, ambos comparten. Poco antes de este encuentro, Leonard conoce a Sandra; hija de un pudiente socio de su padre, judía, hermosa, y dispuesta a regalarle sus horas sin ver el reloj. De la soledad amorosa, Leonard repentinamente entra a ser parte de un trío inaudito, constituido por Sandra (personaje interpretado por Vinessa Shaw) y Michelle (Paltrow) una rubia volátil, centelleante tanto en semblante como en espíritu, y la amante de un poderoso abogado casado.
Para Leonard el personaje interpretado por Shaw representa un viaje seguro, con todos los hoteles reservados y pasajes de regreso comprados; por otra parte el personaje a quien Paltrow da vida le ofrece solo la incertidumbre y la diversión. Sandra es el presente y el futuro maduros, agarrados de la mano, mientras que Michelle es únicamente un presente inmediato crudo y electrizante.
El personaje de Joaquin Phoenix oscila en la tan delgada línea entre la locura y la amargura, sus ojos y todo el lenguaje físico revelan una cadencia interior inconciliable y perpetua, que se mece entre los nervios y la inercia, la soltura incontrolada y la rigidez. Esta amplia gama de condiciones mental/físicas, el discurso de la camera en mano y su proximidad con la historia, el sencillo desfile cromático elegido por el director (James Gray), la generosa banda sonora que pasaba por una selección de óperas, “Una Furtiva Lagrima” hasta el ritmo nocturno de Moby, y la desnudez psicológica de los personajes carga la historia de un ahogo exquisito.
Amantes subraya la complejidad del amor en sus distintas estaciones. Los bemoles y los sostenidos de preferir amar locamente a ser locamente amados…esa necesidad congénita que tenemos de sentir!
Cómo cada persona, con sus ingredientes personales al juntarse con otra, dan vida a una receta única de sabores encontrados. El resultado de los encuentros Leonard-Michelle crean una mezcla de sabores muy distintos a la mezcla procedente de Leonard-Sandra. Lo admirable de esta historia es que nos aclara que el único y verdadero juez de la superioridad de cada bocado es y sólo podrá ser quien prueba ambas mezclas.MARIOUn hombre cree que su vida debe terminar, cuando transitando por un muelle su caminar lo lleva a la orilla... y ¿por qué no?... a dar un paso más al fondo. Ahí, sumergido, su instinto, su peso, sus residuos de oxígeno, más una mano de un desconocido que se apiada de él, se suman para sacarlo a flote. El intento de suicidio fracasa para Leonard (Joaquin Phoenix) y con ello, sin querer, debe decidir por qué debe seguir respirando.
En Amantes del director neoyorquino James Gray (Pequeña Oddesa, 1994), estrenada en Cannes, una historia simple se cuenta ante nosotros, donde los silencios, las pausas y el saber observar cada encuadre, nos comunican el mundo de Leonard: despojado de su sueño de casarse, para tener que regresar al cuarto de adolescente de sus padres.
Esta cinta no podría existir sin el trabajo de Phoenix, quien le queda el personaje de Leonard como un guante, existiendo como un ser desorientado, sin rumbo; pero que se deja llevar por las tareas cotidianas del trabajo (ayudando a su padre en la tintorería), como lancha salvavidas que lo conduce en un caudal seguro y que lo aleja de los pensamientos de autodestrucción.
Gray por algo reclutó a Phoenix (en la que podría ser su última película), quien se estaba volviendo su actor fetiche después de haber hecho juntos The Yards (2000) y We own the Night (2007), quien nos regala siempre los gestos del hombre que lo mismo está en un viaje introspectivo, que está reaccionando por puro instinto de conservación, que puede apostarlo todo al final por lo que su corazón le arroja.
La búsqueda que al inicio sentimos de Leonard por el vacío, se transforma escena tras escena en buscarse un igual. Amantes se vuelve entonces en la búsqueda del verdadero yo, que dado la imposibilidad de asirlo se debe buscar afuera en un nuevo amor.
¿Pero cuál es el verdadero yo de Leonard?: ¿Una mujer que toca a su cuarto y le dice que lo quiere por haberlo visto unos instantes y que está lista para ser su pareja formal?, o ¿una rubia que también está extraviada por estar enamorada de un hombre casado que no da señales de compromiso?
Leonard encuentra eco en la primera mujer: Sandra (Vinessa Shaw), sabiendo que su futuro ahí es de un hombre responsable, amante de crear una familia y heredero del negocio del suegro. En cambio con la segunda, Michelle (Gwyneth Paltrow), los dados están cargados a que siempre exista la desazón de la personalidad volátil de la mujer, quien jura quererlo como amigo, pero que en hechos no puede dejar de desearlo al lado de ella.
Amantes es un filme donde el acto de autodescubrimiento se da sin pensarse, porque Leonard se sabe abandonado, pero a la vez encontrado. Su apuesta por el futuro son los dos 'Yo' que cada mujer representa y la incógnita que nos atrapas es averiguar si será un Leonard más instinto o más cerebral el que dicte sentencia.
Cuando Leonard da su respuesta en acción visual, las amarras del personaje de Phoenix han sido tiradas y lo único que queda, una vez más, es volver a ver el abismo del futuro, donde sólo existirá espacio para una sonrisa de complicidad.